lunes, 6 de mayo de 2024

Segunda noche

Hoy realmente se siente el frio del invierno.
A pesar de tener mucho tiempo libre no sé qué hacer con él. Había dicho que no lo llamaría y que por favor tardará más de dos semanas en volver. Pero mi lámpara se ha roto y a pesar de que sé cómo repararla, simplemente no quiero hacerlo. De pronto me aburre estar sola. Siempre he sabido lo mucho que me aburre estar sola. Caigo ante la primera hora que no sé qué hacer con mi vida.
Necesito mejorar, en teoría debería saber cómo pero no logro ejecutar mi voluntad. 
Es el primer día y ya corro despavorida del frió y el silencio.
Por qué cuando estaba él me fastidiaba tanto? Pensaba que estaría mucho más cómoda con mi espacio. No es como que ahora no sepa estar cómoda con eso, solo que me aburro rápido. 
Sin embargo estoy satisfecha de darme cuenta que no siento la necesidad de tener la atención de alguien más.
El dice que me ama. No deja de repetirlo. Yo lo aprecio mucho pero estoy tan confundida y aburrida ahora mismo que no encuentro ninguna respuesta honesta para lo que sucede ahora. Siento que me he quedado sin emociones.
Quiero volver a escribir como alguna vez era capaz de hacerlo. Quisiera sentir que tengo una historia interesante que contar. De niña sentí que la verdadera historia provenía de un mensaje puntual que quisiera transmitir. ¿Que quisiera transmitir ahora?
Cada vez que estornudo, que me río o cualquier contracción con el diafragma siento un dolor punzante en el pecho. Será que moriré? Que haría con mi vida ahora si fuera morir dentro de un año? Pues haría todo lo posible por vivir con mis hijos. Es con la única emoción que logro conectar, con el dolor r de tenerlos tan lejos y a pesar de que los tengo a una llamada de distancia, siento que incluso la virtualidad no vale la pena. Quiero darles amor y que ellos me abracen. Pensar en ello es lo único que me permite derramar lágrimas de esas que me hacen arder los ojos. Será que este dolor eclipsa todo lo demás?

No hay comentarios:

Publicar un comentario