viernes, 3 de junio de 2011

Dejemos que las gotas caigan libres sobre un abismo de estruendoso silencio.
mi cuerpo entero que se llena de frío, pies fríos, boca fría. alegría desgarradora, compañía ausente, momento donde no hay segundos.
Este mundo mío, tan extraño me parece aveces, como quien dijo, un hueco sin distancias y nebuloso, si, mucha niebla ocultando todo, difuso...
y tú, que te pierdes en la espesura, no me dejes las sombras de tu corazón. oyes esa piedra que clama y corres, tus ojos como relámpago destruyen el granito para encontrar su interior.
¿como despertar sin esta tormenta?inconsecuencias, deseos satisfechos aún pendientes bailan salvajes al ritmo de una razón pervertida.
no puedo amar a nadie, condenada como estoy al drama de una dulce amargura. ¡jamás! ¿me oyes? volveré a pronunciar si quiera ese fastuoso pensamiento.
y fue así, en un baúl transparente y mágico (bastante económico) en el que guardé un montón de recuerdos sin sentido.


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