viernes, 3 de junio de 2011

busquemos en este encierro una salida, y para qué salir si afuera me espera la inmensidad.
hay una luz danzarina donde rompe la ola, bajo el agua, y me mojo los pies.
parece que el día no se resigna a morir, por eso queda el vino derramado en ese fin inalcanzable llamado horizonte.
tanta soledad, tanta compañía, tantos los seres caminando, y yo aquí pervirtiendo mi cabeza con sueños, con abrazos que nunca llegarán.
se acaba el cigarro, vamos por otro, que no es suficiente el letargo de un humo con sabor a menta.
vamos olas, tráiganme esa lucecilla, jugando en tu superficie.
no hay dolor, no hay nada. tampoco queda el deseo, nada quema aquí dentro.
me estoy resignando.
abstraerme, pero en compañía. soledad a media no hay sol, pero todavía puedo ver. el manto luminoso que no deja de moverse.
hay una sirena seduciéndome. canta con notas de colores brillantes.
y se me van los recuerdos, una conversación sin sentido y sin drama. me gusta oírla como una canción de fondo. no hay agonía, ni amor, solo algo que sigue su curso. quiero callar y decirle todo en un lenguaje que no permita palabras.
alguien camina y se refleja en el vidrio, su sombra desoladora llora sin lágrimas.

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